Artículos | Jesse Chacón | Perspectivas y Realidades

El Programa de Capriles: La restauración conservadora del agro venezolano (Jesse Chacòn-GISXXI)

El censo de 1998 mostraba un mapa agrario regido por el latifundio, el cual representaba una extensión de 6.762.399 hectáreas, junto a todas las secuelas de pobreza rural e improductividad, esta fue la herencia de la cuarta república que la Revolución Bolivariana comenzó a desestructurar.

La Revolución Bolivariana ha liquidado el latifundio en un 54%. De 6.762.399 hectáreas en condición de latifundio, ha recuperado, distribuido y activado productivamente 3.654.681, restando aun por transformar 3.107.718 hectáreas de latifundio, es decir el 46%. Se incrementó la democratización y regularización de tierras con el otorgamiento de instrumentos, mientras entre 1949 y 2001, los gobiernos de la cuarta república solo otorgaron 92.871 instrumentos, el gobierno Bolivariano entre 2003 y el 2011 entregó 168.421.

Sin embargo, el modelo de las poderosas familias García-Mendoza, expresado en la propuesta de Capriles Radonsky para el Agro Venezolano, expresa sin rubor, una intención de restauración reaccionaria y conservadora, pretenden en su programa de “Unidad Nacional”, reconcentrar la tierra en pocas manos, veamos los elementos más destacados de su planteamiento:

- “El gobierno de Unidad Nacional reconocerá los títulos y cualidad de los legítimos dueños de tierras, empresas e inmuebles expropiados u ocupados ilegalmente por terceros o por entes gubernamentales. No obstante, tomando en cuenta que dichas ocupaciones pueden ser fuente de conflictos políticos y sociales, y que la indemnización a los legítimos propietarios expropiados o ilegalmente desplazados puede implicar significativos pasivos para el Estado, se revisará caso por caso y se estudiarán prudentemente los problemas asociados a tales situaciones para darles una solución satisfactoria.”

- “La primera acción debe ser la emisión de un nítido y coherente mensaje dirigido al sector privado productor y a los consumidores para restablecer la confianza. El gobierno de Unidad Nacional deberá realizar reformas legales y aplicar políticas destinadas a garantizar los derechos de propiedad y las libertades económicas consagradas en la Constitución. Procederá a revisar y corregir las medidas ilegales y los abusos administrativos que determinaron la adquisición ilícita de empresas, tierras y otros bienes en la última década”.

- “El gobierno de Unidad Nacional tomará medidas, necesariamente graduales, para desmontar la maraña de permisos, requisitos administrativos y demás obstáculos que entorpecen la producción, el transporte, procesamiento e importación de alimentos, forrajes, equipos, insumos y materias primas”.

- “Se pondrá en marcha el proceso de desvinculación de los entes públicos de las actividades productivas o comerciales, salvo aquellas indispensables para atender a la población de menores recursos o asegurar reservas técnicas que superen la capacidad de almacenamiento del sector privado”.

Estas medidas buscan complementarlas con la eliminación de la gaveta financiera para el sector agropecuario, desde el argumento de eliminar rigideces y restricciones al sector financiero, lo cual no es otra cosa que sacar a la banca de su apalancamiento al desarrollo nacional, permitiéndole dedicarse a los juegos especulativos sin restricción alguna.

Recordemos que un elemento de la revolución bolivariana, ha sido la democratización del crédito agrario. Según datos del Ministerio de Agricultura y tierras, el banco agrícola de Venezuela (BAV), pasó de entregar Bs 19.003.986, en el año 2006, a otorgar Bs 1.226.190.113, en el año 2010. Lo que significa un incremento de 6.352%. Desde 2008 hasta diciembre de 2010, el Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista (Fondas), liquidó más de 77.519 créditos, por un monto de Bs 3.758.944.157. Esta institución pasó de entregar Bs 16.755.306, en el año 1998, a otorgar Bs 1.165.871.704, en 2010; lo que significa un incremento de 6.858%.

Toda la ruta presente en la propuesta de Capriles para el agro, configura una dramática contra revolución agraria. Revertirán las formas de propiedad social y las privatizarán, entregándole a los privados el control absoluto de la cadena agroalimentaria, desde la siembra primaria, el ciclo agroindustrial, la comercialización y la distribución; así mismo se recuperará la desregulación del agro y se entregará al libre juego del mercado, es decir, ventajas para los monopolios.

La ley de tierras ha significado para Venezuela no solo un paso gigantesco en la democratización de la propiedad en el campo, también ha traído políticas eficaces en la protección de la seguridad y la soberanía alimentaria; pero su implementación no estuvo exenta de la violencia, más de 120 líderes campesinos fueron asesinados por la reacción criminal de los terratenientes.

Históricamente la concentración de la tierra ha estado ligada a formas de relaciones sociales violentas, los señores de la tierra reproducen formas no democráticas de regulación para la explotación de las tierras; pero la violencia, ha sido igualmente, la relación originaria de la concentración de tierras en pocas manos; Miguel Acosta Saignes, ese gran luchador social venezolano, ilustraba ya desde la década de 1930 en su libro “Latifundio”, cómo la formación del latifundio venezolano se hizo desde la expropiación de la pequeña propiedad campesina, a partir del robo y la expulsión violenta, el método de correr la cerca y luego apuntalarla por la fuerza, es el verdadero origen de las supuestas cadenas de titularidad que hoy reclaman los terratenientes liderados por Capriles.

El intento de reconcentrar la tierra, traerá aparejado una intensificación del saqueo violento y la expulsión de los campesinos de sus tierras, se repetirá la apertura del ciclo de acumulación por desposesión, de la acumulación originaria, lógica propia en la reproducción del capital en cada momento que intenta readecuar su patrón de acumulación, ahora la gran burguesía venezolana, intentará a sangre y fuego, incorporar las recientes recetas de las burguesías latinoamericanas, las cuales gravitan alrededor de la venta de tierras a las transnacionales, la expansión de los agro negocios para biocombustibles y la funcionalización de los procesos de siembra primaria, a la cadena agroindustrial capitalista.

No hay un ángulo social donde se genere mayor impacto catastrófico con el paquete neoliberal de Capriles que en el tema de la tierra y el agro, la naturaleza de la propuesta comportará obligadamente la generalización de la represión y el exterminio del campesinado, a la par que romperá las condiciones de soberanía alimentaria que la Revolución Bolivariana ha venido construyendo.

Por eso este próximo 07 de octubre, se juegan dos modelos de sociedad, el uno representado por Capriles y la vía reaccionaria y capitalista para el campo, el otro, el liderado por el presidente Hugo Chávez, el cual significa una mayor profundización de la democratización de la tenencia de la tierra y de la soberanía alimentaria.

Jesse Chacòn

Director GISXXI

www.gisxxi.org

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.