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La Felicidad en Venezuela como expresión emocional y simbólica del Buen Vivir (Jesse Chacón- GISXXI)

Para la primera Semana de Junio, Venezuela ha vuelto a estar en diversos titulares de prensa, nuevamente Venezuela es catalogada por un estudio internacional como una de las sociedades más felices de América Latina. En esta ocasión, ha sido la Universidad de Columbia en los Estados Unidos, desde su instrumento “Reporte de Felicidad Mundial”, quien ubica a Venezuela como el segundo país de Latinoamérica donde sus ciudadanos son más felices y el primero de Sur América.

A nivel mundial, la investigación, que abarcó 150 naciones de los 5 continentes, posiciona a Venezuela en el lugar (19), detrás de Costa Rica, quien ocupa el (11). Luego se ubican Brasil (25), Argentina (39) y Colombia en el (41). Los tres países más felices son Dinamarca, Finlandia y Noruega. El mapa sobre felicidad en el mundo da cuenta de manera resaltante y comparada, del lugar de Venezuela en el índice de felicidad mundial.

Esta investigación, viene a confirmar los datos aportados durante el 2011 por otras encuestas como el Informe Gallup 2011 sobre Bienestar Global, el Latinobarómetro o nuestros propios estudios como GISXXI. Tanto Gallup como Latinobarómetro sitúan a Venezuela en el primer lugar de los países más felices en América Latina, así mismo, nuestro estudio mostró como el 82% de la población Venezolana es Feliz-Muy Feliz.

La medición de la felicidad, a primera vista parecería frívola y propia de los mundillos de farándula, sin embargo, el índice de felicidad, viene incorporando importantes criterios de evaluación que transversalizan la dimensión emocional de la felicidad, sobre los simples criterios de dotaciones o nivel de consumo.

La felicidad por el contrario parafraseando al premio nobel de economía 1998 Amartya Sen, debe ser vista como una expresión compleja, producto de la interacción entre emocionalidad, como factor interno que potencia o reduce la felicidad, las dotaciones o recursos sociales; pero igualmente los derechos, las capacidades y realizaciones de la gente y en la vida de la gente.

En la teoría de Sen sobre elección social, hay una crítica radical a las condiciones de derechos formales, a la tan socorrida tesis liberal de igualdad ante la ley e igualdad de oportunidades. Sen ha sabido mostrar la falacia que encierra este planteamiento, señalando por el contrario la necesidad de que los marcos normativos de protección y garantía de derechos, realmente activen la dimensión de las capacidades de la gente, capacidad de construir realizaciones, no propone igualdad de oportunidades, sino, igualdad de realizaciones.

La medición de la felicidad comienza a ser parte de la teoría crítica para evaluar la vida de los ciudadanos en una sociedad determinada, no es solo la puntuación de la expresión emocional, viene a representar sustancialmente, la dimensión simbólica de autoafirmación, autoestima y actitud positiva, pero igualmente las condiciones materiales producidas en el conjunto de las relaciones sociales ya sean de exclusión o de inclusión y solidaridad.

Hay un elemento que es importante destacar, no son países como estados Unidos o Alemania, símbolos del desarrollo industrial y el nivel de consumo de sus poblaciones, quienes ocupan los primeros lugares. Tampoco son las joyas neoliberales de América Latina como México, Colombia y Chile quienes puntean el ranking, por el contrario ocupan puestos bastante relegados, así mismo, la potencia emergente de Sur América como es Brazil aparece registrando un índice por debajo de Venezuela.

Esto viene a señalar, que no es el indicador de ingreso percápita, ni del producto interno bruto, ni la búsqueda hedonista del consumo, los factores que definen la felicidad. Al respecto, el economista chileno, Manfred Maxneef, plantea en su libro “Desarrollo a Escala Humana”, la perversión cultural de haber terminado identicando al satisfactor, al bien o la dotación, como la necesidad misma, planteando por el contrario cómo el satisfactor “ropa”, es un medio para la satisfacción de la necesidad de subsistencia, no el objeto construido desde la escala aspiracional de escalamiento y estatus social.

El planteamiento de Max Neef desde su teoría del Desarrollo a Escala Humana, es importante para la construcción de la felicidad social y la creación de realizaciones de vida buena, nos orienta a buscar la afectación positiva de las verdaderas necesidades, que él enumera como subsistencia, ocio, creación, identidad, libertad, protección, afecto, entendimiento, participación.

El desarrollo a Escala Humana, señala un reenfoque conceptual de las necesidades humanas, mostrando al ser humano como un ser complejo, de orden material, cultural y espiritual. Muestra además, como la crisis cultural y del desarrollo que vivimos, surge de un intento por responder a necesidades humanas con satisfactores no apropiados.

Una mirada comparativa de las realizaciones producidas por la revolución Bolivariana en la vida de los venezolanos y la matriz de las necesidades propuesta por Maxneef, nos permitirá entender el profundo cambio cultural en que se ha adentrado Venezuela, nos permitirá así mismo comprender, por qué seguimos ocupando los primeros lugares en el ranking de los pueblos más felices del mundo.

Es en este nuevo marco cultural y simbólico donde el pueblo venezolano está proyectando la necesidad de avance y profundización de la revolución bolivariana para los próximos años; pero sin olvidar su necesaria reafirmación de esta propuesta el próximo 07OCT2012.

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