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El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2010-2011 (FAO)

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La presente edición de El estado mundial de la agricultura y la alimentación aborda el tema de Las mujeres en la agricultura: cerrar la brecha de género en aras del desarrollo. El sector agrícola tiene un bajo rendimiento en muchos países en desarrollo y una de las principales razones es que las mujeres no tienen igualdad de acceso a los recursos y oportunidades que necesitan para ser más productivas. El presente informe confirma claramente que los Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre la igualdad de género (ODM 3) y la pobreza y la seguridad alimentaria (ODM 1) se refuerzan mutuamente. Debemos promover la igualdad de género y potenciar a las mujeres en la agricultura para ganar de manera sostenible la lucha contra el hambre y la pobreza extrema. Creo firmemente que la consecución del ODM 3 puede ayudarnos a alcanzar el ODM 1.

La agricultura tiene un bajo rendimiento en muchos países en desarrollo por varias razones. Entre ellas está el hecho de que las mujeres carecen de los recursos y oportunidades que necesitan para rentabilizar al máximo el uso de su tiempo. Las mujeres son agricultoras, trabajadoras y empresarias, pero en casi todas partes tienen dificultades más graves que los hombres para acceder a los recursos productivos, los mercados y los servicios. Esta “brecha de género” supone un obstáculo a su productividad y reduce sus contribuciones al sector de la agricultura y al logro de los objetivos más generales de desarrollo económico y social.

Actualmente, los gobiernos, los donantes y los profesionales del desarrollo reconocen que la agricultura es fundamental para el crecimiento económico y la seguridad alimentaria —especialmente en los países en los que una parte significativa de la población depende de dicho sector—, pero su compromiso para con la igualdad de género en la agricultura es menos firme. Hoy, las cuestiones de género se mencionan en la mayoría de los planes de las políticas agrícolas y de seguridad alimentaria nacionales y regionales, pero por lo general se relegan a capítulos aparte sobre la mujer en lugar de ser tratadas como parte integrante de las políticas y la programación. Muchos documentos sobre políticas y proyectos agrícolas todavía no tienen en cuenta cuestiones fundamentales sobre las diferencias entre los recursos disponibles para los hombres y las mujeres, sus funciones y las limitaciones a las que se enfrentan. Como consecuencia de ello, se suele dar por sentado que las intervenciones en áreas como la tecnología, la infraestructura y el acceso a los mercados tienen los mismos efectos en hombres y mujeres, cuando en realidad tal vez no sea así.

Por último, acotamos los siguientes elementos:

• Las mujeres aportan contribuciones esenciales a la agricultura en los países en desarrollo, pero sus funciones difieren considerablemente según la región y están cambiando rápidamente en algunas áreas.

• Las mujeres representan, en promedio, el 43 % de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (desde el 20 % en América Latina hasta el 50 % en Asia oriental y África subsahariana). Su contribución a las labores agrícolas varía aún más ampliamente dependiendo del cultivo y la actividad de que se trate.

• Las mujeres en la agricultura y las áreas rurales tienen algo en común en todas las regiones: tienen un menor acceso a los recursos productivos y menos oportunidades que los hombres.

• La brecha de género abarca muchos activos, insumos y servicios —tierras, ganado, trabajo, educación, servicios de extensión y financieros, así como tecnología— y supone un coste para el sector agrícola, la economía en general y la sociedad, así como las propias mujeres.

• El cierre de la brecha de género en la agricultura generaría beneficios considerables para el sector agrícola y la sociedad. Si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas en un 20 % a 30 %.

• La aplicación de políticas puede ayudar a cerrar la brecha de género en los mercados de trabajo agrícola y rural. Las áreas prioritarias para la reforma son las siguientes:

a) Eliminar la discriminación de la mujer en el acceso a los recursos agrícolas, la educación, los servicios de extensión y financieros así como los mercados de trabajo.

b) Invertir en tecnologías e infraestructura que permitan ahorrar trabajo y mejorar la productividad de modo que las mujeres dispongan de más tiempo libre para dedicarse a actividades más productivas.

c) Facilitar la participación de la mujer en mercados de trabajo rural flexibles, eficientes y justos.

Finalmente, es importante acotar que si se incrementara el acceso de las mujeres a la tierra, a la ganadería, a la educación, a los servicios financieros, a los servicios de extensión, a la tecnología y empleo rural, estas aumentarían su productividad así como la producción agrícola, la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y el bienestar social. Por sí solo, el cierre de la brecha de género en el ámbito de los insumos agrícolas podría sacar del hambre a entre 100 millones y 150 millones de personas. No existe una pauta concreta para cerrar la brecha de género, pero algunos principios básicos son universales: los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil deben trabajar juntos para eliminar las discriminaciones en el ámbito legal, promover la igualdad de acceso a los recursos y oportunidades, garantizar que las políticas y los programas agrícolas tengan en cuenta la dimensión del género, y hacer oír la voz de las mujeres como asociadas en pie de igualdad en aras del desarrollo sostenible. El lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la agricultura no solo es justo; también es crucial para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria.

Comentarios

1,septiembre,2011 | 19:18 pm
arquimedes quintana dijo:

Las polìticas pùblicas del sector agricola tienen que fomentar la inclusiòn de la mujer còmo un elemento estratègico en tèrminos eficacia y eficiencia en el campo,asì como un factor motivador de la familias campesinas productivas y la superaciòn del machismo rancio que todavia se practica en las zonas rurales de venezuela.sin duda que el finanzamiento oportuno y la asistencia tècnica son requisitos fundamentales para lograr el desarrollo sustentable ,con la inclusiòn de la mujer como vanguardia de la seguridad agroalimentaria venezolana.

 

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