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Eurolandia 2012-2016: Consolidación de una nueva potencia global a condición de que se democratice (Aporrea)

Así como lo anticipara el equipo del LEAP/E2020, el miedo ampliamente alimentado por la City de Londres y Wall Street de un estallido de la Eurozona con ocasión de la crisis de la deuda griega se reveló infundado. Eurolandia sale muy fortalecido de este episodio violentamente conflictivo con sus « aliados naturales ». Según nuestro equipo, 2012 será el punto de partida de la consolidación de un nuevo poder global, Eurolandia. Esta evolución, sin embargo, está condicionada a su democratización como lo analizamos en este GEAB N°62, a través de las tres secuencias de la evolución de Eurolandia 2012-2016. Estos cinco años conducirán a los europeos a influir profundamente en el reequilibrio geopolítico mundial mientras se interna una fase radicalmente nueva de la integración europea que se abre en los meses venideros. Por otra parte, en esta edición del GEAB se anticipa la evolución del USD como la divisa dominante de las transacciones comerciales mundiales. Los años 2012 y 2013 traerán grandes cambios en este ámbito que afecta directamente el comercio global como es el poder relativo de las divisas. Además de las recomendaciones concernientes a las divisas, al oro, a Grecia, a Rusia, a la economía estadounidense y a los mercados bursátiles, el LEAP/E2020 ofrece, en este GEAB N°62, como vista previa un extracto del próximo libro que será lanzado en marzo de 2012 por Ediciones Anticipolis titulado « 2015: La gran caída de los bienes inmuebles occidentales ».

Para este comunicado público, el LEAP/E2020 escogió presentar sus anticipaciones de las tres secuencias de Eurolandia 2012-2016.

Como ya lo anunciáramos en el LEAP/E2020 este GEAB N° 62 presenta sus anticipaciones para Europa durante período 2012-2016. En el contexto de la crisis sistémica global, para los europeos son dos las tendencias estratégicas que signaran estos cinco años: por una parte la consolidación de Eurolandia como nuevo poder global por derecho propio (1); y por otra parte, el imperativo absoluto para las élites europeas de levantar la hipoteca democrática que ya gravita intensamente sobre el proceso de integración europea. Nuestro equipo analiza, en este GEAB N° 62, por qué a partir de la segunda mitad del 2012, las condiciones serán óptimas para que Eurolandia pueda comprometerse plenamente en estas dos tendencias (2). Los desafíos económicos, financieros, estratégicos y políticos siguen siendo numerosos para los europeos; pero, al entrar la crisis sistémica global a su fase de recomposición de los equilibrios geopolíticas mundiales, con Eurolandia se constituye en un « nuevo soberano » capaz de influir positivamente sobre los procesos en curso (3). Esta capacidad queda, desde luego, condicionada a la legitimación democrática del conjunto de la gobernanza de Eurolandia. Del 2012 al 2016, tres importantes secuencias caracterizarán su consolidación como un soberano por derecho propio y el levantamiento de la hipoteca democrática.

Antes de entrar en el detalle del caso europeo, recordemos que la actual gran diferencia entre la anticipación de la evolución de Estados Unidos y la de Europa se basa en el hecho que Estados Unidos tienen un sistema político-institucional arcaico y completamente paralizado, mientras que la integración europea posee una intensa dinámica asociada con una gran flexibilidad institucional. La ausencia de substanciales reformas en Estados Unidos desde que comenzara la crisis en 2008 comparada con la impresionante serie de transformaciones institucionales europeas a partir de mediados de 2010 (cambios que eran considerados imposibles por la mayoría hace sólo dos años) ofrece un sorprendente ejemplo. En el caso estadounidense, la anticipación de los acontecimientos impone ser capaz de identificar los puntos de ruptura de un sistema calcificado. En cambio, el caso europeo se trata en cambio de observar los procesos en curso y de evaluar su ritmo de desarrollo (4). Lo cual es mucho más simple cuando se conoce bien el funcionamiento institucional europeo y que disponemos de lúcidos intérpretes de la opinión pública de los diferentes Estados-miembros (5).

Último punto introductorio, el proceso de decisión europeo mejorará considerablemente en Eurolandia ya que ahora sólo los países que comparten el Euro tomarán las decisiones. Es por otra parte uno de los grandes méritos de estos años de crisis, el haber depurado finalmente una situación aberrante en la que países externos a la Eurozona, incluso anti-Euro (como el Reino Unido), participaban en las decisiones sobre el Euro. Pero sin embargo, la misma naturaleza del proceso de decisión europeo, que involucra negociaciones y compromisos, continuará mostrándose como caótico y lento, comparado con las tomas de decisiones nacionales. Aunque será mucho menos que antes, lo seguirá siendo ya que es la característica propia del funcionamiento de la integración europea; es también, en definitiva, una de sus condiciones de eficacia para que cada Estado aplique bien las medidas decididas.

Ahora, pasemos al análisis de las tres principales secuencias que caracterizarán el período 2012-2016. Estas tres secuencias han sido presentadas de manera separadas para facilitar su comprensión; pero es evidente que están imbricadas entre sí.

Secuencia 1 – 2012-2013: Fin de la consolidación operacional presupuestaria-financiera de Eurolandia / Lanzamiento de las primeras políticas socioeconómicas comunes proactivas / Aceleración de la diferenciación Eurolandia-UE

A mediados del 2012, como lo indicáramos en el anterior GEAB, Eurolandia estará dotada de un conjunto de nuevos dirigentes nacionales (España, Italia, Grecia, Francia, Eslovenia, Bélgica) y en los meses que seguirán Alemania entrará en un nuevo proceso electoral. Entonces Eurolandia será dirigida por hombres y mujeres que en su mayoría llegarán al poder después de la eclosión de la crisis. Por el contrario, hasta finales de 2011 no era así; la mayoría de los dirigentes de la Eurozona eran productos electorales del mundo pre crisis. El hecho que estos dirigentes, políticos mediocres en su mayoría, y absolutamente desprevenidos del colapso de los valores y convicciones que los habían regido hasta 2008. Sin embargo, han podido enfrentar relativamente bien la crisis global luego la crisis griega y sus consecuencias, en el contexto del violento ataque a la moneda única europea por la City de Londres y Wall Street, es una prueba de la dinámica de desarrollo de la integración europea en Eurolandia. Nuestro equipo considera que ha sido la generación de políticos peor pertrechada para « salvar la construcción europea » ya que generalmente no estaban muy interesados en Europa y a menudo bajo el control de los bancos y de Washington. Citando un análisis de Franck Biancheri que data de 1989, « los políticos babyboomers corren peligro de romper el proyecto europeo sobre el cual no comprenden nada, antes de que las generaciones “Erasmus” puedan entrar en juego ».

Nunca sabremos lo que habría pasado si la crisis sistémica global hubiera estallado cinco años más tarde, pero lo que es seguro, es que habrían sabido evitar « la ruptura de Europa ». El mismo Nicolás Sarkozy que consideramos que fue para Francia y Europa el peor presidente francés de la V República, como bien lo saben nuestros lectores, sin embargo merece una mención positiva a este respecto por haber sabido impulsar la necesidad de cumbres reservadas de los dirigentes de Eurolandia. Este episodio nos enseña que hasta los dirigentes no preparados y poco fiables supieron encontrar las respuestas que permitían cimentar a Eurolandia en medio de una crisis histórica, es muy lógico considerar que dirigentes más inspirados y mejor preparados (por lo menos por el hecho que han vivido esta crisis antes de llegar al poder) serán capaces actuar por lo menos igual, si no mejor (6).

Este análisis es reforzado por otro factor determinante del proceso de decisión europeo: en ausencia de democratización del sistema, los tecnócratas son los verdaderos dueños del juego en el circuito comunitario que engloba Francfort, Bruselas, … y las capitales nacionales (7). Son ellos los que desde la creación de la Comunidad Europea Carbón y el Acero en 1951, tejen la tela de la integración europea. Son ellos los que ofrecieron a nuestros dirigentes desorientados las soluciones de estos dos últimos años. Son ellos los que ahora preparan iniciativas para los próximos años. Pero para poder realizar avances en materia de integración europea, se necesitan a los políticos. Y los políticos están dispuestos a asumir riesgos sólo en dos casos: cuando tienen miedo o cuando son visionarios (8). El miedo habrá sido el aguijón de 2010/2011. La visión de futuro será el de los años 2012/2016.

Dos elementos determinan este cambio de tendencia de actitud ante el proyecto que se basan en las acciones que generan el miedo y la visión de futuro, el primero produce reacciones, la segunda se materializa en proyectos.

Por una parte, comprobamos que después del episodio la « vuelta de tuerca » promovida con razón por los países denominados superavitarios (Alemania, los Países Bajos, Finlandia, …) (9), vemos desarrollarse en torno a las élites de Eurolandia la idea de que también hay que proyectarse positivamente hacia el futuro (reactivación, inversiones comunes, Eurobonos). El paso por la fase de austeridad era inevitable, como lo habíamos anticipado desde 2008/2009, porque la integración de Eurolandia impone tener normas comunes, realmente aplicadas y detener las políticas de sobreendeudamiento colectivo promovidas estas últimas décadas por los banqueros y los polos financieros de la City y Wall Street.

El caso de Grecia es ejemplar. En las recomendaciones de este GEAB N° 62 volveremos sobre el tema pero somos muy claros en la materia: para superar el problema griego, hay que terminar con la clase dirigente parasitaria que condujo a este país a la ruina. Pero Eurolandia no tiene muchos medios actualmente para hacerlo que no sea mostrar a los griegos que ya nadie confía más en sus dirigentes. Es también un medio disuasivo para los dirigentes de los otros países tentados a endeudarse para tratar de continuar en el poder.

Así durante el 2012 y 2013 se terminarán las nuevas normas de gobernanza comunes presupuestarias, fiscales y económicas de Eurolandia. Control común de los presupuestos, evolución hacia una armonización fiscal (10), una repatriación de los mercados financieros en Euro en Eurolandia (11), fortalecimiento de la reglamentación financiera, agencia de calificación europea, imposición a las transacciones financieras, Eurobonos, instauración de un nivel máximo de exposición de las deudas gubernamentales en los mercados financieros externos a Eurolandia,…

Para los equipos que llegan al poder en Eurolandia, estos avances son naturales; mientras que para sus predecesores eran revolucionarios. Pero, sobre estas bases, los próximos dos años también se producirá el lanzamiento de varias grandes iniciativas comunitarias destinadas a construir el futuro: programa común de inversiones públicas (infraestructuras comunes en el dominio de los transportes, en la educación (12), en la formación, en la salud, en la ciencia y en la tecnología). Su financiamiento alimentará uno de los grandes debates de los dos próximos años porque será imposible, según nuestro equipo, evitar recurrir al préstamo directo de los ciudadanos, cortocircuitando a los bancos y al financiamiento en los mercados financieros. De un importe equivalente al mecanismo europeo de estabilidad (MEDE, 500 millardos de EUR, la mitad de ellos para reducir la dependencia de las deudas gubernamentales de los mercados financieros internacionales (vía Eurobonos); y el resto para financiar los grandes proyectos para el futuro. Si el MEDE es un embrión del Fondo Monetario Europeo, este gran préstamo será la antecedente de un Tesoro europeo. Formará parte de la panoplia de instrumentos de solidaridad social transeuropea que irán surgiendo hasta el 2014, para reemplazar progresivamente los múltiples fondos estructurales y tradicionales de la UE (13).

Por otra parte, a partir de la segunda mitad del 2012, Eurolandia se encontrará con el regreso constructivo de franceses al proyecto europeo. Es una realidad olvidada por muchos ya que hace ya 17 años que desapareció del proceso de decisión europeo. Sea Jacques Chirac o Nicolás Sarkozy, ninguno de los presidentes franceses desde el 1995 tuvo la fibra europea (a diferencia de sus predecesores de Gaulle, Giscard y Mitterrand). Jacques Chirac tenía por lo menos la fibra gaullista de la negativa al avasallamiento, lo que le permitió resistirse al adoctrinamiento general para la invasión de Irak, en colaboración con el canciller alemán Gerhard Schröder y el presidente ruso Vladimir Putin. Nicolás Sarkozy no tuvo fibra nacional ni europea. Sólo habrá atravesado el paisaje político (14) impulsado por intereses externos al bien común de los franceses y de los europeos.

Estas tendencias al repliegue o al anecdotismo han sido reforzadas, por supuesto, por el dominio anglosajón de la agenda europea, impulsando la ampliación de Europa como mercado en detrimento de la integración de Europa como poder. En definitiva, hace ya 17 años que la Francia dejó de aportar su contribución intelectual al progreso de la integración europea (15). Esta « ausencia francesa » a nivel europeo fue sólo el reflejo de una desconexión creciente del poder parisino con el país real (16); situación que, según el LEAP/E2020, se acerca a su desenlace con el rechazo masivo de los franceses al presidente actual.

Sin expectativas extraordinarias, la próxima elección de Francisco Hollande a la cabeza de Francia permitirá reconstituir el vínculo entre el país real (17) y los dirigentes franceses, por lo menos por un año o dos, tiempo suficiente para redinamizar la contribución francesa a nivel europeo. La personalidad del candidato socialista juega también a favor de esta evolución. Es un político para quien Europa es un componente clave de su compromiso, en la línea de Mitterrand-Delors; y tiene el perfil que hace falta en los futuros dirigentes de Eurolandia para este período 2012-2016: deberán ser buenos integrantes de equipos porque la dirección de Eurolandia será una tarea de equipo, y no de individualidades. Estos cinco años se parecerán más a la organización interna de los diferentes componentes de una estación espacial que a cargas de caballería. Cada época necesita un cierto tipo de dirigentes: en Eurolandia los próximos años necesitará compañeros de equipo europeos, fiables y creativos, que sepan donde quieren ir y conscientes que no lo pueden lograr solos. Más allá de toda consideración partidaria, por su trayecto y la conducta de su campaña, nuestro equipo considera que Francisco Hollande mostró poseer estas cualidades (18).

En este contexto, es urgente que reposicione su discurso de campaña en la renegociación del tratado europeo actual prometiendo negociar los complementos a este tratado. Es necesario para calmar, en particular, a los socios alemanes y holandeses; y es útil para evitar que Ángela Merkel se hunda todavía más en el error estratégico de su entrada en la campaña del lado de Nicolás Sarkozy (19). Porque, por una parte, esto para nada evitará la derrota de este último (incluso hasta lo contrario) y por otra parte, esto hará más difícil los primeros meses de cooperación franco-alemana después del 6 de mayo de 2012, teniendo en cuenta que es urgente abrir el núcleo motor de Eurolandia a otros países (los Países Bajos, España, Italia).

Simultáneamente en estos dos años se acelerará la diferenciación entre Eurolandia y UE. Es un fenómeno que caracterizará toda la década. Eurolandia que funciona bastante en forma de redes informales tendrá que dotarse progresivamente de bases institucionales. Serán ligeras porque nadie quiere reproducir la burocratización que se calcificó definitivamente a Bruselas; pero a semejanza de BCE, de MEDE, una secretaría de gobernanza de Eurolandia se planteará necesaria muy rápidamente a continuación algunas instituciones específicas así como un componente determinado de Eurolandia en el Parlamento Europeo (reuniones reservadas para los diputados europeos de los países de Eurolandia para discutir temas específicos en Eurolandia, similar a las cumbres de Eurolandia). Esta evolución será tanto más fuerte y rápida cuanto que el Reino Unido intentará ir más despacio o bloquear las acciones de Eurolandia. Tuvimos ya un ejemplo del efecto contra producente del veto británico en diciembre último, sencillamente obligó a los otros a avanzar sin Londres.

En general, los Eurolandeses procurarán utilizar las instituciones comunitarias existentes apartando a los no Eurolandeses de los procesos de decisión. Cada vez que sea imposible o demasiado complicado, se creará un nuevo basamento institucional. Esta evolución será tanto más fácil ya que el conjunto de los países de la Unión Europea, salvo el Reino Unido, están siendo conducidos por la adhesión al Euro (20). La mayoría de los países de la Unión Europea saben que estarán en Eurolandia de aquí al 2017; lo que facilita ampliamente las mutaciones de Eurolandia en los próximos años.

Así, después de una quincena de años de errores bajo influencia británica y estadounidenses, durante los cuales los europeos se extraviaron en proyectos de ampliación sin futuro (Turquía, Ucrania) (21) a estrategias económico-financieros ilusorios (estrategia de Lisboa, …), los próximos años se caracterizarán por el retorno a la integración política y económica, como era el caso durante el primer renacimiento comunitario de los años 1984-1992. Es la opinión del LEAP/E2020, 2012/2013 sellará el principio del segundo renacimiento comunitario.

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