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La muerte de Bin Laden, contada de primera mano (BBC Mundo)

El exsoldado de las fuerzas especiales SEAL, que usa el seudónimo de Mark Owen y publicó un libro contando la operación de primera mano, fue entrevistado por la cadena estadounidense CBS.

Owen repitió ante las cámaras su versión de los hechos, que contradice en algunos aspectos a la oficial, principalmente en lo referente a las circunstancias que rodearon a la muerte de Bin Laden.

Según Owen, a Bin Laden se le disparó en cuanto asomó la cabeza de su habitación. El Pentágono, que amenazó con demandar al exsoldado por divulgar secretos militares, sostiene que recibió el tiro de gracia después de que se lo viera regresar a ella, posiblemente con la intención de buscar un arma.

En la entrevista, Owen, que ha sido identificado por los medios estadounidenses como Matt Bissonnette, defendió la manera en la que, según él, murió el hombre más buscado del mundo.

“Si alguien asoma la cabeza tras una esquina es muy fácil que tenga un arma”, aseguró al programa de la CBS 60 Minutos.

“No esperas a ver el AK47 o la granada, o el chaleco de suicida”, añadió.

El exmiembro de las fuerzas especiales dijo que Bin Laden todavía se movía tras el primer disparo y que recibió una segunda descarga más cuando los SEAL entraron en el cuarto.

“No se podían ver sus manos, por lo que podía haber tenido algo. Podría haber tenido una granada o algo escondido bajo su ropa”, señaló Owen.

Revelación indebida

Owen también habla en la entrevista sobre una posterior reunión con el presidente de Estados Unidos Barack Obama, en la que el equipo de las fuerzas especiales se negó a revelar al presidente cuál de ellos había sido el autor del disparo letal.

“Apretar el gatillo es fácil… No se trata de quién fue la persona que lo hizo, sino del equipo… que preparó y llevó a cabo la misión”.

“A quién le importa quién fue la persona, eso no es relevante”, afirmó Owen.

El libro de Owen, publicado el pasado 4 de septiembre, no fue revisado antes de su publicación ni por la CIA ni por el Pentágono o la Casa Blanca, y funcionarios gubernamentales han asegurado que podrían presentarse cargos criminales por revelación indebida de información clasificada.

El consejero general del Pentágono, Jeh Johnson, ha escrito al autor informándole de que “en opinión del Departamento de Defensa ha cometido una violación de los acuerdos de confidencialidad firmados.”

La carta añade que el organismo considera todas las opciones legales posibles.

Dos versiones, un mismo hecho

Para dar legitimidad a su recuento de los hechos, el autor dice haber estado directamente detrás de un tirador que subía las escaleras en el complejo de Abottabad, Pakistán, donde se hallaba escondido Bin Laden y parte de su familia en el momento de la operación.

A tan solo cinco escalones del final de la escalera escuchó fuego de cobertura, después de que el tirador hubiese visto a un “hombre asomarse por la puerta”.

Owen dice que Bin Laden se agachó y volvió al cuarto, y cuando los soldados lo siguieron lo encontraron en el suelo sobre un charco de sangre con dos mujeres llorando sobre su cuerpo.

Las mujeres fueron apartadas y los soldados dispararon sobre el cuerpo de Bin Laden hasta que éste dejó de moverse. Posteriormente se encontraron dos armas sin usar en la puerta.

El autor del libro ha asegurado que su intención está lejos de ser política, tras las acusaciones de algunos sectores de que buscaba influenciar la campaña presidencial estadounidense.

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