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Sobre encuestas y elecciones (YVKE Mundial)

En las elecciones presidenciales de 1968 se realizaron las primeras encuestas en Venezuela. Los candidatos fueron Gonzalo Barrios, M.A. Burelli Rivas, Rafael Caldera y Luis Beltrán Prieto. Es posible que en las anteriores las hicieron, pero no se hicieron públicas. En las del 68 hubo cuatro encuestadoras. Todas se equivocaron, cada una dio como ganador a uno de los cuatro candidatos. Era evidente que habían sido creadas y financiadas por los respectivos partidos o alianzas, y estos fueron sus resultados.

Cada encuestadora dio favorito a un candidato distinto, pero la que dio ganador a Caldera lo hizo con una diferencia de 14%, y se equivocó en las posiciones de los otros tres candidatos. A Prieto lo ubicaron en las cuatro posiciones, tres colocaron a Barrios en los puestos tercero y cuarto. En fin, en una encuesta de la AVP entre 132 periodistas, uno solo: Julio Armando Yánez, acertó señalando a los cuatro candidatos en sus respectivas posiciones. En las conclusiones de un reportaje “El fracaso de las encuestas”, publicado en la revista El Periodista, de la AVP, se afirma que sus pronósticos no han hecho otra cosa que desprestigiar a casi todas esas empresas, y a la propia medición de opinión pública en Venezuela. La verdad, las cuatro desaparecieron.

A partir de las elecciones de 1973, las encuestas tienen más profesionalismo (aunque siempre surgen algunas formadas para cada elección), y utilizan métodos científicos para escoger la muestra, que en Venezuela se consideran suficientes entre 1.500 y 2.500 electores. No son nada confiables aquellas que elevan ese número a 10 mil o 20 mil entrevistados.

La selección de la muestra adecuada es indispensable para que los resultados coincidan o se acerquen a las votaciones. Elemental que de 1.500, la mitad deben ser hombres y la mitad mujeres; 1,26% de la clase A, difícil de entrevistar en el Country Club o en La Lagunita porque son los más ricos; la clase B, igualmente de altos ingresos, pero no tanto, 6,96%; los tres niveles de clase media: baja, media y alta conforman el sector C: 14,1%, el D, de niveles socioeconómicos bajos 42,4%, y el sector E, que vive en barrios peligrosos, donde es riesgoso subir a encuestarlos, 38%.

¿Cómo seleccionar la muestra? Es la función más difícil de una encuestadora; los únicos estudios de población venezolana confiables son los de Fundacredesa.

Una encuesta debe reflejar esa composición de los 19 millones de electores, de manera que sea realmente representativa. En 1968, las cuatro encuestadoras hicieron caso omiso de las normas. A comienzos de los 80, la encuestadora Gallup de Venezuela fue descalificada por la empresa matriz por deformar resultados.

En las encuestas que se hicieron en las elecciones siguientes, hubo varias que acertaron con el ganador de las elecciones; algunas muy disputadas, como cuando C.A. Pérez derrotó a Lorenzo Fernández, y años después, Luis Herrera a Luis Piñerúa, y más recientemente, Caldera a Álvarez Paz. En todas ellas hubo encuestas que dieron ganador a quien fue electo, y otras a quien llegó de segundo, o tercero.

Las encuestas de 2011-12 son únicas en la historia electoral venezolana. En los anteriores comicios algunos fueron reñidos, y así lo mostraron las encuestas, en otras lucía más holgado e igualmente se observaba en las encuestadoras más serias.

¿Cuál es la diferencia entre estas presidenciales y las ocho anteriores? Que ninguna muestra una competencia más o menos pareja, y mientras una candidatura crece cada mes (29 semanas seguidas, según GIS XXI), la otra aparece estancada. Aunque se estaba promoviendo junto a otros cuatro de la oposición desde hacía meses, fue el 12 de febrero cuando la de Capriles Radonski, gracias a su sólida victoria en las primarias, emerge como candidato único de la oposición. Y cuando se creyó, lógicamente, que comenzara su ascenso en las encuestas, no fue así, para sorpresa de todos. En las más importantes y confiables, en todas sus mediciones, Hugo Chávez le lleva ventaja entre 10% y 30%, diferencia que podrá explicarse en la inclusión o no de poblaciones pequeñas.

¿Esa situación puede cambiar? Difícil, pero no imposible. Todo dependerá de la evolución de la enfermedad del Presidente. Si, como desea la mayoría, Chávez hace campaña electoral desde junio, como lo establece el CNE, su victoria está asegurada. El chavismo unido garantiza unos siete millones de votos. Los otros los suma él, que regresó lleno de optimismo y seguro de la victoria, pero llamando siempre a estar alertas.

PD: ¿Qué opinará la MUD de la encuesta de Ivad en Zulia? La descalificará como las que hace en todo el país con apreciable ventaja para Chávez?.

1.-Sin solución el problema de la tarjeta o las tarjetas de la oposición. En el seno de la MUD surgieron tres posiciones: a) Una tarjeta por partido; b) Una tarjeta única, y c) Tarjetas por partido, y tarjeta unitaria, que utilizarán los partidos opuestos a un partido o a una tarjeta. La tarjeta única la siguen reclamando los partidos pequeños que no quieren contarse. Aquellos a quienes les interesa medir fuerzas, como Primero Justicia, que en todas las encuestas figura como el segundo partido, después del Psuv, aunque lejos todavía, por supuesto. Están contra la tarjeta única.

2.- De las revelaciones de esta semana, la más importante son las que confirman las relaciones de Álvaro Uribe con los paramilitares de las AUC, según el jefe de las desaparecidas AUC (paramilitares), Salvatore Mancuso, confesó haberlo financiado y haberse reunido con él. Poco antes, el general Rodríguez Torres había contado a JVR que Uribe haría campaña en las fronteras con Venezuela, en una insólita intromisión en nuestros asuntos internos. Esa campaña no se limitará a promover al candidato de la oposición y criticar al Gobierno venezolano, sino que estimularía eventuales acciones violentas.

3.- La merma de 5,5% de asistencia al béisbol 2011-12 se explica por la falta del Caracas en la semifinal y en las finales. Su eliminación provocó un bajón de 133 mil aficionados, casi todos de los Leones, suficientes para cubrir el déficit.

Comentarios

13,mayo,2012 | 23:03 pm
Luis Alberto Matos dijo:

Era evidente en las elecciones de 1968 que, al hacerse públicos entonces sus resultados, las encuestadoras eran pagadas para que favorecieran a sus patrocinantes. Pero no necesariamente eso indica que fueron bien hechas y cambiados sus resultados. Hacer una encuesta no es nada fácil, especialmente escoger una muestra que realmente sea representativa del conjunto.

 

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