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Trapos sucios en el tramo final de la campaña electoral (rfi)

A menos de una semana de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, se instala un clima enrarecido, donde la defensa de los programas da lugar a golpes bajos y la demonización del rival.

El presidente saliente, que es dado como perdedor en todos los sondeos publicados hasta el momento, tiene al menos dos frentes abiertos. El primero tiene que ver con el giro de su discurso hacia temas nacionalistas, como el llamado a sus conciudadanos a “sentirse orgullosos de ser franceses” o la necesidad de reforzar las fronteras. Sarkozy denuncia a los “estalinistas del siglo XXI” que le reprochan retomar la retórica de la extrema derecha, que con el Frente Nacional en tercer lugar en la primera vuelta, posee el caudal de votos que necesita el mandatario para conseguir la reelección.

La otra acusación contra el mandatario es la denuncia del portal informativo Médiapart, que asegura que Sarkozy recibió 50 millones de euros por parte del dictador libio Muamar Kadafi para la campaña electoral que lo llevó al poder en 2007. Médiapart publica un documento en árabe firmado por Musa Kusa, entonces jefe de los servicios de inteligencia exterior de Libia, indicando un “acuerdo de principio” para “apoyar la campaña electoral del candidato a las elecciones presidenciales, Nicolas Sarkozy, por un monto de un valor de 50 millones de euros”.

“Cincuenta millones de euros… ¿por qué no 100? Para una campaña que vale 20. Hay que ponerse de acuerdo ¿Mi campaña fue financiada por los submarinos paquistaníes, por Kadafi o por la señora (Liliane) Bettencourt?”, dueña de la firma de cosméticos L’Oréal, respondió Sarkozy, refiriéndose a otras acusaciones e investigaciones judiciales sobre sospechas de financiación ilegal.

“Médiapart está acostumbrado a la mentira y ustedes le dan crédito a lo que dice la gente de Kadafi. ¿Qué es Médiapart? Es un gabinete negro. ¿Al servicio de quién? Ustedes lo saben muy bien, al servicio de la izquierda”, añadió Sarkozy, quien anunció que demandaría a Médiapart antes del próximo domingo.

Entretanto, el Partido Socialista de François Hollande también enfrenta golpes bajos. Para regocijo de la derecha, Julien Dray, un cacique del partido de la rosa, no tuvo mejor idea este fin de semana que festejar su cumpleaños en un bar de la sulfurosa rue Saint-Denis, conocida por las prostitutas que trabajan en esa calle. A esta dirección, Dray invitó entre otros a la ex candidata presidencial socialista y ex compañera de François Hollande, Ségolène Royal, así como a Manuel Valls, otra figura socialista de la campaña del PS.

Lo que estos últimos ignoraban es que también había sido convidado el ex director del FMI y ex precandidato socialista, Dominique Strauss-Kahn (DSK), envuelto en una serie de escándalos sexuales. Royal y Valls abandonaron inmediatamente el lugar cuando supieron que DSK estaría con ellos, pero era demasiado tarde y la noticia sobre el eventual encuentro ya estaba en los diarios y le daba municiones al partido de Sarkozy para defenderse de los ataques.

Todo esto ocurre antes del esperado debate televisado del miércoles entre Sarkozy y Hollande, quien sigue liderando las encuestas. El margen que separa a los candidatos se reduce, a juzgar por el último sondeo realizado por Ipsos. Según este instituto, Hollande obtendría un 53% votos, en baja de un punto, contra 47% (+1) para Sarkozy el próximo 6 de mayo.

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